miércoles, 8 de febrero de 2017 0 comentarios

Seminaristas rompen récord de visitas con su rap sobre la santidad


“Hagan lío y organícenlo bien –exhortó el Santo Padre–. Un lío que nos dé un corazón libre, un lío que nos dé solidaridad, un lío que nos dé esperanza". Papa Francisco"

El Papa Francisco nos ha invitado muchísimas veces a hacer lío y estos jóvenes seminaristas se lo tomaron bastante en serio. Ellos nos cantan un pegajoso rap mientras recorren las calles de New York. Uno podría pensar que la letra va a tratar de la violencia, la injusticia, los placeres o las dificultades de la vida; lugares comunes de este tipo de música, pero ellos utilizan el rap para decirnos que todos podemos ser santos.
Como dice la canción: «¿quién dice que no podemos ser santos?» La santidad es una llamada de Dios para todos, porque Él nos invita a participar de su misma naturaleza. Cristo nos dice esto de manera muy clara: «Sean perfectos, como es perfecto su Padre Celestial» (Mateo 5, 48). Cada uno de nosotros puede ser santo porque Dios es Santo.
Uno podría pensar que esto es muy difícil. Dios es extraordinariamente santo y nosotros extraordinariamente comunes. Además, en las iglesias vemos las estatuas de los santos que hicieron muchísimos milagros, amaron en situaciones muy difíciles o murieron defendiendo la fe. En cambio a cualquiera de nosotros nos cuesta lavar los platos en la noche o cumplir con los deberes del trabajo y el estudio. Viéndolo así, la santidad se pone bastante cuesta arriba. Pero lo que nos plantea este video es que la santidad no pasa por las acciones extraordinarias, sino por el amor que ponemos en las acciones ordinarias. Cada uno desde su lugar, desde las pequeñas cosas que hace, puede ser santo.
http://catholic-link.com/2015/12/19/video-seminaristas-rompen-record-visitas-rap-santidad/?utm_content=bufferb8013&utm_medium=social&utm_source=plus.google.com&utm_campaign=buffer
domingo, 5 de febrero de 2017 0 comentarios

Conquistemos la calidad educativa


En el primer encuentro correspondiente a la unidad curricular Construcción Teórica, en el doctorado de Ciencias de la Educación(UNERG), cuyo  facilitador, apreciado por todos y con alto compromiso profesional, comportamiento ético y profundo amor a la educación, reflexionó sobre la responsabilidad de los doctorante de frente a la comunidad científica, de la dignidad académica, la aptitud de investigadores de cara al trabajo de grado, la disciplina y aurorregulación ante al status académico, que exige preparación, producción intelectual y socialización de saberes.

Una buena disertación, algunos participantes lo pueden llamar sermón y otros regaño. Ciertamente fue una exhortación a la responsabilidad individual y colectiva  como investigadores autonómos, a ser un investigador militante con identidad nacional y compromiso con la construcción de un mejor país desde la investigación de la realidad social, aportando nuevas visiones, nuevos saberes que den lugar a la transformación social. 
Lo que implica detener comportamientos  que sigan el modelaje del  DR: CHIMBIM, y dar espacio a la calidad educativa como acto de corresponsabilidad entre los profesionales participantes de  estudios de quinto nivel.

Entendido como DR: CHIMBÍN el personaje muy jocoso y popular, que representaba José Díaz, "Joselo" en su programa  cómico, el Show de Joselo. Siendo un particular  sketch donde " Cada anécdota de este susodicho profesional del derecho  era de película, con su verborreatica  juridiprudencia, se metía en cada lío, teniendo un desconocimiento total de las leyes y  en cuyo  maletín, guardaba una revista hípica", un lápiz acabado, un borrador y sacapuntas (2010).
Representaba una denuncia en cuanto a los  profesionales del derecho con poca formación y desprovisto de principios ético. Así como una advertencia a neutralizar, minimizar  y detener estas conductas en los diferentes gremios profesionales.

Referente :
Torres M. (2010) Dr. Chimbím, Disponible en http://www.aporrea.org/contraloria/a112560.html

Publicado el 14-02-2017 en  https://www.aporrea.org/educacion/a241521.html
miércoles, 25 de enero de 2017 0 comentarios

Medio pan y un libro.


Locución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931.
"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia , alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.
Septiembre de 1931.

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